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Compasión y Sostenibilidad

Hoy quiero hablar de la compasión, un valor que se escucha poco en lo cotidiano de nuestras vidas. Tal vez ocurra esto porque es una palabra que produce ciertas reticencias. La asociamos al sufrimiento y a la piedad que despierta. Me gustaría llevar a la reflexión y aportar apertura a este valor y ofrecer otras dimensiones o perspectivas para poder entender y canalizar cómo el mundo y la sociedad en la que vivimos demanda otras formas para gestionar nuestras vidas y todo aquello que nos rodea.

 

En primer lugar, es un sentimiento, el cual no ha de confundirse con la lástima. Va más allá. Su interpretación la enfocaré desde dos vertientes; la primera cuando lo que se pretende es eliminar sufrimiento y producir bienestar a quien sufre y en segundo lugar como un valor que hace mejor a las personas y al mundo. Así, compasión no es piedad. Se puede entender como un valor de la humanidad (y de algunas especies de animales también). Ser solidarios es ser compasivos puesto que es un sentimiento que está más cerca de la solidaridad como actitud positiva de generosidad y cuidado de las personas que como una pena que se pueda sentir. Por eso ser compasivo es ser sostenible y además a todos los niveles.

 

Siéndolo podremos lograr equilibrio puesto que nos hará tomar conciencia plena de quiénes somos, dónde estamos y qué impacto o efecto producimos, por ejemplo, en la familia, con los compañeros de trabajo, el medio ambiente, etc.

 

Sin embargo, la palabra sostenible, mecánicamente la asociamos al medio ambiente. Por eso despierta ciertas reservas ya que es una palabra que está de moda y que se utiliza para todo... pero, realmente tanto compasión como sostenibilidad están muy vinculadas entre sí y además presentes en nuestras vidas y acciones, ya sea como algo positivo o algo menos positivo. Forman parte de nuestra realidad.

 

En Do Coaching People’s la persona se sitúa en el centro, pero justamente desde la compasión y la sostenibilidad propia ya que se realiza un trabajo de autoconocimiento, meditación y encuentro introspectivo lo que hace que se logre un equilibrio, un sosiego y una paz que nos hará seres desprovistos de creencias limitantes, viejos mitos y libres para ser creativos, innovadores y transformadores de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos.

 

Lo mejor de todo es que se hace siempre pensando en la globalidad de la que todos formamos parte y en cómo podemos contribuir a nuestro propio desarrollo y crecimiento aportando y no restando.

 

Nuestro hogar es el planeta, el entorno en el que nos movemos; el trabajo, la familia, la escuela, nuestro cuerpo y por ende hemos de cuidar por igual de todo ello.

 

Solo hemos de empezar a sentir compasión (que no piedad) y todo funcionará mejor. 

 

Susana Ferrer Renovell

Pedagoga (Facilitadora)